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TERAPIA TANTRA

Si eres capaz de seguir desarrollándose en esta intimidad, que ya no es excitación, entonces surgirá la dicha: primero, excitación; después amor; por último, dicha. La dicha es el producto último, es la realización. La excitación no es más que un comienzo, un desencadenamiento; no es final. Y los que se quedan en la excitación no sabrán nunca lo que es el amor, no conocerán nunca el misterio del amor, no sabrán nunca la dicha del amor. Conocerán sensaciones: la excitación, la fiebre apasionada; pero no conocerán la gracia que es el amor. No sabrán nunca lo hermoso que es estar con una persona sin excitación, pero con silencio, sin palabras, sin esforzarse por hacer nada. Solo estar juntos, compartiendo un espacio, un ser, sin pensar en lo que hay que hacer, lo que hay que decir, a donde hay que ir, como disfruta. Todo eso se acabó. Ha cesado la tormenta y reina el silencio.

Y no es que vayas hacer el amor; en realidad no será un ..Hacer …Sera que sucede el amor. Sucederá por la gracia, por el silencio, por el ritmo; surgirá de lo más hondo de ti; en realidad, no será corporal. Hay un sexo que es espiritual, que no tiene nada que ver con el cuerpo. Aunque el cuerpo es parte de ello, aunque participe en ello, no es su fuente. Entonces, el sexo adopta el color del tantra.

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